martes, 10 de julio de 2007

Segunda oportunidad

¡Auriano, Omar!
El reclutador enviado por el Ministerio leía los nombres de una lista.
¡Cachazo, Dakun!
Sabíamos lo que significaba ser nombrado.
¡Chuca, Kevin!
En vista del esfuerzo de guerra, muchos de nosotros seríamos desafectados de refinería donde sobrevivimos malamente.
¡Gualda, Deg!
Pasaríamos a formar parte de las "Fuerzas de la Defensa", pomposo título para una banda de desarrapados mal armados.
¡HEIMER, UFFEN!
Cagué. Cuando me nombraron, algunos compañeros me palmearon la espalda.
"Al menos tendré cuatro comidas diarias", traté de bromear. Seguramente no volveríamos a vernos.
La papeleta de enlistamiento dice que debo presentarme mañana a las 12 en el dock 4, para abordar al "Tritón", la nave que nos llevará a donde mierda sea que estemos asignados. Así que tengo la noche libre.
Aprovecho para despedirme de algunos camaradas y regalar los pocos efectos personales que poseo y que no podré llevar conmigo, incluso obsequio los bonos de racionamiento que me quedan. Junto a mis viejos amigos vamos a "El gallo opulento", un antro de mala muerte cerca del espaciopuerto.
Bebemos el "sintiempo", licor destilado clandestinamente en los sótanos del tugurio. Como despedida y en un gesto que los enaltece, me pagan entre todos una bonita (espero) puta, que me espera en una de las habitaciones secretas que "El gallo..." tiene en el sótano.
Dos lindos polvos me eché antes de quedarme dormido. Esta chica es realmente buena en lo suyo, aunque le falten un par de dientes y tenga el culo medio flojo.
Me duermo profundamente, a causa del cansancio y -sobre todo-del "sintiempo".

Me despiertan las sacudidas y los estruendos. No sé que hora es, pero aún no amanece. Explosiones, gritos, derrumbes, incendios. La ciudad es un pandemoniun. La puta (Karen Cinthia se hacía llamar) ha desaparecido.
Junto como puedo mi ropa y trato de encontrar una salida.
Terriblemente cerca hay una explosión y una pared se derrumba. Quedo atrapado, a oscuras.
El polvo se me mete en los ojos y la nariz. Me acurruco hasta que cesan los estruendos.

Avanzo a tientas. Encuentro un hueco, retiro escombros y logro salir a la calle.
Camino como un borracho (poco me falta) entre las ruinas. Sin pensarlo me dirijo al dock 4, al "Tritón". No están, ni la nave ni el dock. En su lugar un enorme hueco, negro por las altísimas temperaturas generadas por uno o más misiles enemigos.

Deambulo sin rumbo. Piso un cadaver. Un rico comerciante a juzgar por sus ropas. Lo desvisto, le pongo mis harapos y cambio documentos. Me alejo lo más rápido que puedo, buscando un transporte a otra parte.
Es hora de empezar una nueva vida

8 comentarios:

El Mostro dijo...

Otra "creación" laboral.

BUDOKAN dijo...

Como siempre nos tienes acostumbrados a un gran nivel de relatos en formato pequeño. Saludos!

El Mostro dijo...

Gracias Budokan!, es un gusto escribir.

Anónimo dijo...

Poder evocar imagenes completas con pocos trazos es el mayor don del dibujante. Vos lo haces con los relatos cortos. Es la primera vez que te leo (soy lector de otro blog linkeado). Muy vertiginoso, me gusto mucho.
Saludos,

Jawa Psicobolche.

El Mostro dijo...

¡Que buen elogio! Muchas gracias Jawa Psicobolche, pase cuando quiera.

:: BajoYo :: dijo...

Todo lo que dicen arriba es verdad, téngalo por seguro. Es un Maradona de la literatura (no se burle) encerrado en el área de una baldosa saca un pase de Gol...Lo felicito!

(p.D.: eso sí, guarda si lo pasa a visitar Guillote, usted raje)

El Mostro dijo...

Gracias che, pero creo que me parezco más a Bochini, je!

Monica A. dijo...

Muy bueno. Ya empiezo a tomarlo como un placer habitual, venir a leerte.