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domingo, 29 de noviembre de 2009

Del otro lado

¿Como describir lo que siente una pelusa al ser atrapada por una aspiradora?
Así me sentí cuando el hoyo negro me atrapó.
Estaba en órbita, solo en mi pequeña cápsula. Una misión rutinaria, mi objetivo era probar instrumental y equipo. Mi país estaba dando sus primeros pasos en el cosmos.

Sin aviso previo, una fuerza comenzó a jalar de la cápsula. Lo único que distinguí fue una distorsión sobre el fondo de las estrellas. Fue todo muy rápido y apenas si tuve tiempo de preocuparme.

Nunca tomé drogas alucinógenas, pero una vez dentro del hoyo todo se deformó y los colores cambiaron, supongo que eso debe sentir un adicto a los psicotrópicos.

Y luego salí, del otro lado. ¿Estoy cerca o a millones de parsecs? Da lo mismo, nadie vendrá por mí.
Ya pasó una hora y puedo confirmar que el envión me empujó en dirección a un planeta ¿Será el mío? Por las dudas, me aferró al comunicador, pero nadie me contesta.

Dos horas desde mi salida del hoyo. Entro en una órbita decreciente.
Doy gracias por el entrenamiento recibido. Siendo inevitable mi descenso, logro maniobrar para evitar caer en un mar. Me poso en un valle. Ni siquiera me preocupo en comprobar si la atmósfera es respirable o la temperatura aceptable ¿para que? Morir asfixiado en la cápsula o afuera me da igual.

De detrás de unas rocas se me acerca un ser, armado con una lanza corta. Es evidente que no estoy en mi planeta.
Le dirijo un breve saludo. El ser me contesta y repite una palabra, tocándose el pecho, debe ser su nombre, algo así como "Gilgamesh".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los verdaderos dioses III

Tercera parte y epílogo

Así como se había desvanecido en la nada, el centurión T’ampax reaparece ante la atónita mirada de los demás.
-¿Qué pasó?
-¡Usted desapareció! – exclama el viejo guerrero klingon - ¿Cómo se siente?
-Bueno, me siento bien, ...renovado, si esa es la palabra.

Los asistentes a la reunión, Q incluido, no pueden salir de su estupor. En ese momento se escucha la voz de Riker por un intercomunicador.
-Capitán, mensaje urgente de la flota, prioridad alfa.
-Lo tomaré aquí, Número 1.

Una almirante aparece en la consola ubicada sobre la mesa de reuniones, la cara radiante de felicidad.
-¡Felicitaciones Picard! ¡No sé que ni como, pero las cosas vuelven a la normalidad en todo el cuadrante! ¡Lo hizo de nuevo Jean Luc!

No dejemos que los sueños mueran, que la imaginación se empaste.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los verdaderos dioses II

Segunda parte

Buenos Aires, 2039.

Una bella mujer alta y pelirroja embala fotos, libros y otras cosas en diversas cajas. De vez en cuando una lágrima corre por sus mejillas y la limpia presurosa.

Dos adolescentes, una chica y un muchacho, curiosean aquí y allá. La centenaria casa está silenciosa, a no ser por ellos tres.

El varón, alto y el pelo del color del cobre como su madre, abre un baúl.
-¡Guaaau! Mirá esto.
-¿Qué es?
-La colección de “Viaje a las estrellas” del abuelo.
-¿”Viaje a las estrellas”? ¿Y eso que es?
-Una vieja serie de televisión. Abu era refanático. Me habló de ella. ¡Maaa, ¿podemos ver estos umms (Unidades de Memoria Multipropósito)?
La mujer asiente con un gesto distraído mientras piensa en que capacidad tienen los jóvenes para apartar los malos recuerdos y dejar de lado las vivencias dolorosas.

La chica y el muchacho pelirrojo conectan la umm etiquetada como “TNG – varios” al reproductor móvil. Una imagen se forma en el espacio entre el reproductor y la pared. Se ve una nave orbitando un planeta nuboso. Se oye una voz:
-Bitácora del capitán Jean Luc Picard, fecha estelar ....

- - o - -

sábado, 31 de octubre de 2009

Los verdaderos dioses I

Primera parte

La consola del oficial táctico, Teniente Comandante Worf, se encendió como un árbol de navidad.

-Capitán, nave romulana tipo D’Eridex descubriéndose a 1000 kilómetros a la una en punto. ¿Levanto escudos?
-No, no, señor Worf, los esperaba. Abra un canal.
Un rictus se formó en la cara del único klingon de la Flota Estelar y asintió levemente.

-Soy Jean Luc Picard, de la nave ...
-Dejemos las formalidades Picard. No tenemos tiempo que perder – interrumpió el centurión T’ampax.
-¡Por primera vez estoy de acuerdo con un romulano! - Ladró casi, desde la otra mitad de la pantalla visor el gran Torlicas, del alto concilio klingon.
-Bien, en ese caso, los espero en mi sala. Worf, envíe coordenadas de transportación. Consejera, Data... – con un gesto les indicó que le acompañaran. – Número 1, el puente es suyo; mantenga un ojo en nuestros invitados.

Deanna Troi, el comandante Data y Picard abandonan el puente con sus rostros serios hacia la sala de reunión. La tensión percibida por la consejera parece ejercer presión sobre sus sienes, pero procura disimular el malestar.

En la sala de reunión....
Los tripulantes del Enterprise, el comisionado klingon y el cónsul romulano sentados a la mesa. Todos se observan estudiándose mutuamente. Finalmente, Torlicas estalla:
-¡Debemos hacer algo! ¡No es honorable desaparecer así!
-Su malsano sentido del honor no ayudará ahora a su decadente imperio – le responde T’ampax.
-¡Romulano sin honor! ¡Defiéndase!
-Caballeros, caballeros – se interpone Picard – esto no nos llevará a nada. Sugiero que nos concentremos en el problema. – Dice mientras alisa su uniforme y vuelve a tomar asiento.
-Esto es peor que el Dominio, peor que los Borg. Cada día que pasa empeora. Una nave denobulana desapareció frente a mis ojos. – Y diciendo esto, Torlicas sacude su cabeza como tratando de borrar esa imagen.
-Algunas de nuestras colonias han dejado de comunicarse. El senado en Romulus está sumamente preocupado.

La bella consejera asiente con gesto adusto – Nosotros nos sentimos igual que ustedes. Puedo percibir angustia y ansiedad como nunca antes...
No termina de completar la frase. Su rostro demudado en una mueca de horror: frente a ella, el altivo romulano comienza a esfumarse....
-Data ¿Tiene alguna idea?
-Ninguna explicación lógica, pero...
-¿Pero que Data? – lo alienta el capitán
-Puedo teorizar...
-¡Teoríce Data!
-¿Qué tal si fuésemos una creación de la imaginación de una inteligencia superior?
Q! – exclama Troi.
En ese momento como respondiendo a un llamado ...
Mes amis! ¿Qué sucede?
-Q, ¿Estás detrás de esto?
-No, Jean Luc. Y no me mires así... El continuum empieza a preocuparse. Civilizaciones enteras se han esfumado. Realmente – poniéndose la mano derecha sobre el corazón – no tenemos nada que ver.
- - o - -

sábado, 10 de octubre de 2009

Descreidos

Sentado frente a su escritorio, Baglan estaba leyendo los informes nocturnos mientras degustaba un té negro, cargado, con tres cucharadas de azucar, uno de los 'vicios' que había adquirido durante esta misión (el otro era jugar a las cartas).  "Creo que sería un éxito importar esta bebida", pensó evaluando un futuro negocio.
En algún lugar a la izquierda de su visión, apareció, flotando en el aire, un ícono amarillo representando un sobre.  "Un anacronismo", pensó Baglan.  ¿Cuánto hacía que nadie había recibido o enviado una carta?
El color del sobre denotaba que era una comunición personal.  Un sobre rojo era una comunicación urgente y uno blanco un mensaje oficial.
Parpadeó rapidamente y el sobre se abrió, dejando salir una hoja de papel, que se expandió frente a sus ojos.

De: Dahaneh-ye Ġawri
Para: Baglan Bāmiyān
Asunto: TIR* (para tu regocijo personal)

La buena de Dahaneh-ye.  Siempre aportando un poco de humor.  ¿Que sería esta vez?
Hacía ya dos años y medio que estaba asignado a este puesto y la esperanza de que pasara algo realmente interesante iba dejando paso a la resignación.  Su subalterna y amiga Dahaneh-ye Ġawri siempre le ofrecía algo novedoso, que lo sacaba del tedio.  Porque esta misión era solo OeI, Observación e Informe, con lo cual se la mayor parte del tiempo su tarea se limitaba a interceptar las comunicaciones del objetivo, analizarlas e informar a la Central, como lo habían hecho sus predecesores en el cargo durante más de 60 años.

Dejó la taza sobre el escritorio y comenzó a leer...

Convencidos como estamos de la validez de la limitación relativista de superar la velocidad de la luz, no habría sin embargo ningún problema teórico en intentar construir naves para viajar por el espacio a velocidades sublumínicas. En lo que no piensan los creyentes en extraterrestres es en los enormes, prohibitivos costos que debería afrontar una cultura que quisiera explorar su galaxia. Es más que probable que la inversión requerida llevase al colapso financiero, económico y energético a quien lo intentara.

Si nosotros somos capaces de darnos cuenta de ello, no cabe duda que una potencial civilización técnica también lo será, viéndose obligada a pensarlo dos veces antes de lanzarse a una aventura de exploración y colonización de costo ruinoso y que no conducirá a beneficio económico ni cultural de ninguna clase.#

...

-¡Hahahahaha! -rió en la soledad de su cabina Baglan Bāmiyān -Estos terrestres me hacen reir, tan pagados de si mismos.... 
Por el ojo de buey podía divisar a la Tierra, que se recortaba nítida en el cielo lunar.  Parpadeó con otro de sus ojos para cerrar y archivar el mensaje y con uno de sus tentáculos volvió a tomar la taza.

* Trozo de Información Recuperada
# el texto completo es de Marcelo Dos Santos.
Los nombres 'extraterrestres' no son tales, son ciudades de sufrido Afganistán.

martes, 6 de octubre de 2009

Un hombre catastrófico

-Computadora, inicie grabación bitácora personal Alférez Dionisio Pachacutec Rodríguez, fecha estelar...


Odio la fecha estelar. En realidad no es que la odie, solo es que prefiero usar la vieja nomenclatura terrestre. La fecha estelar me parece tan impersonal, tan... . Bueno, nada. Veamos, hum, sí, 13 de septiembre de 2385.


¿Tendré que convencerme – UNA VEZ MÁS - que soy el único sobreviviente?


Todo sucedió muy rápido. Al entrar en una estación espacial (no sé si la 74 o la 47) fallaron los impulsores, la nave se incrustó en el puerto de amarre, arrasó a los operarios, los pasajeros, barrió la sala de control, el comedor, la bahía de carga. Estallaron las consolas, cayeron las mamparas, falló el control energético, hubo fugas de plasma.


No hay más que piernas y brazos por todas partes: bajo los asientos, en los pasillos, frente a los replicadores. De mi compartimiento (mi celda de castigo, bah, donde fui encerrado por una nimiedad) solo queda un pedazo de puerta. El campo de contención fue lo que me salvó. Duró lo suficiente para protegerme y luego se fué la energía.


Echo a un lado los cadáveres que me rodean, rectifico la prolijidad de mi uniforme, y salgo, lo más campante, sin una arruga en el pantalón.

Aunque preveo lo que sucederá, otras veces me embarco con la esperanza de que mis presentimientos resulten inexactos.


Yo soy - ¡qué le vamos a hacer! – un hombre catastrófico.

Como cuando me embarqué en ese crucero ¡de placer! en Rhisa. “Navegue al estilo del siglo XIX”, decía el folleto. Al tercer día de navegar se oyó - ¡en plena noche! – un estruendo metálico, intestinal, infernal. Y luego un ruido como de grasa frita. ¡Mujeres semidesnudas! ¡Hombres en calzoncillos! ¡Llantos! ¡Gritos!.


Mientras los pasajeros se empujan – a oscuras – al asalto de los botes de salvamento, yo aprovecho para zambullirme, y ya en el mar, contemplo, con la impasibilidad de un corcho, el espectáculo.


¡Horror! El buque cabeceó, tembló, las chimeneas tosieron, se sumergió y explotó.


¿Tendré que convencerme – UNA VEZ MÁS - que soy el único sobreviviente?



Inspeccioné el sitio del naufragio. Aquí y allá un salvavidas, una silla de mimbre, una aleta de tiburón. ¿NO ES QUE NO HAY DEPREDADORES EN RHISA? Calculo el rumbo, y después de batir todos los records en nado, entro, a las dos horas en el puerto de Nueva Nueva York.



¡Con qué angustia, con qué ansiedad, compruebo que que soy el único sobreviviente, porque yo soy - que le vamos a hacer – un hombre catastrófico!



(Homenaje a Oliverio Girondo)

martes, 12 de febrero de 2008

Cuestión de piel

La fragata "Traveling bold" de la Esfera Cultural Terrestre emergió al espacio normal más allá de la nebulosa del Dragón. El capitán Dagr Niflheim trataba de ocultar su nerviosismo, sin lograrlo del todo. Los terrestres ignoraban si estaban en espacio p'laj o no y cualquier precaución era poca.

- Seguridad, ¿alguna señal?
- Negativo, continuo rastreando.
- Cambiar a alerta amarilla.
- A su orden.

La guerra contra los p'laj, "los otros" duraba ya doce años. Se sabía poco de ellos, excepto que no daban ni pedían cuartel y eran terriblemente xenófobos. Jamás tomaban prisioneros o se rendían. El análisis de sus comunicaciones solo había conseguido decodificar una centena de palabras. Su tecnología indicaba un grado de avance levemente inferior al de la mancomunidad humana, que compensaban con su ferocidad. Las autopsias revelaban seres, a mitad de camino entre reptiles y mamíferos, ovíparos y hermafroditas.
La misión de la "Traveling bold" y de otras naves semejantes, era tratar de delimitar el espacio p'laj, rehuyendo el combate de ser posible.

- Astronavegación a puente.
- Aquí puente.
- Hay un sistema planetario en las cercanías, invisible desde el sistema solar a causa de la nebulosa. Está compuesto por siete, no, rectifico, por nueve planetas. ¡Felicitaciones capitán! Astronavegación fuera.

El rubio y alto Dagr Niflheim sonrió. Como comandante de la nave, el capitán tenía el derecho a bautizar la nueva estrella y sus planetas. Pensó un momento, mientras no dejaba de controlar los informes de las distintas secciones que le iban llegando.
Finalmente, su origen escandinavo se impuso y tecleó en su consola los nombres de los cuerpos celestes recién descubiertos. Se basó en la mitología nórdica. Según esta, Yggdrasil era el árbol de la vida, un fresno perenne cuyas raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: el Asgard, el Midgard, Hel, etc. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mimir.
Así que bautizó Yggdrasil a la estrella y a los planetas los nombró:
1. Helheim, el Reino de los muertos.
2. Svartálfaheim, el Reino de los elfos oscuros
3. Niflheim, el Reino oscuro.
4. Jotunheim, el Reino de los gigantes.
5. Midgard, el Reino de los Hombres.
6. Vanaheim, el Reino de los Vanes.
7. Alfheim, el Reino de los elfos de la Luz.
8. Asgard, el Reino de los Dioses.
9. Muspelheim, el mundo primordial de fuego y hielo.

- Comunicaciones, transmita a la Base Lunar nuestras coordenadas y los nombres que he ingresado. No se demore, eh? -pidió secamente el capitán.
No le gustaban los "sudacas" y lo demostraba en el trato, pero no dependía de él tenerlos a bordo.
- A su orden -contestó el teniente Pancracio Farías.

"Que tipo jodido este rubio. Siempre nos ladra. Con los europeos y los norteamericanos no es así. Ya me tiene las bolas llenas." Pancracio hizo un recuento mental de todos las veces que el capitán se dirigió a los latinoamericanos abordo y siempre, siempre usó unos modos prepotentes. "Que se vaya a la mierda". Pensó en lo que su abuelo le había enseñado, allá en la lejana Corrientes, mientras pescaban en los esteros del Iberá. Y procedió a modificar lo tecleado por el capitán Dagr Niflheim:
Estrella: Tupá, el dios supremo.
Planetas:
1. Tatachina, la neblina primigenia.
2. Ñamandú, los vientos originarios.
3. Ñanderuguasu, Nuestro Padre Grande.
4. Yeguaka, diadema de flores y plumas.
5. Ayvú, la Palabra Creadora.
6. Ñanderu py'a guasu, Nuestro Padre de Corazón Grande.
7. Karaí, el poniente.
8. Yvy Tenonde, Tierra Primera.
9. Yvága, Morada eterna.

El teniente Farías sonrió satisfecho y pulsó "Enviar".