La fragata "
Traveling bold" de la
Esfera Cultural Terrestre emergió al espacio normal más allá de la nebulosa del Dragón. El capitán Dagr Niflheim trataba de ocultar su nerviosismo, sin lograrlo del todo. Los terrestres ignoraban si estaban en espacio
p'laj o no y cualquier precaución era poca.
- Seguridad, ¿alguna señal?- Negativo, continuo rastreando.- Cambiar a alerta amarilla.- A su orden.La guerra contra los p'laj, "
los otros" duraba ya doce años. Se sabía poco de ellos, excepto que no daban ni pedían cuartel y eran terriblemente xenófobos. Jamás tomaban prisioneros o se rendían. El análisis de sus comunicaciones solo había conseguido decodificar una centena de palabras. Su tecnología indicaba un grado de avance levemente inferior al de la mancomunidad humana, que compensaban con su ferocidad. Las autopsias revelaban seres, a mitad de camino entre reptiles y mamíferos, ovíparos y hermafroditas.
La misión de la "Traveling bold" y de otras naves semejantes, era tratar de delimitar el espacio p'laj, rehuyendo el combate de ser posible.
- Astronavegación a puente.- Aquí puente.- Hay un sistema planetario en las cercanías, invisible desde el sistema solar a causa de la nebulosa. Está compuesto por siete, no, rectifico, por nueve planetas. ¡Felicitaciones capitán! Astronavegación fuera.El rubio y alto Dagr Niflheim sonrió. Como comandante de la nave, el capitán tenía el derecho a bautizar la nueva estrella y sus planetas. Pensó un momento, mientras no dejaba de controlar los informes de las distintas secciones que le iban llegando.
Finalmente, su origen escandinavo se impuso y tecleó en su consola los nombres de los cuerpos celestes recién descubiertos. Se basó en la mitología nórdica. Según esta,
Yggdrasil era el árbol de la vida, un fresno perenne cuyas raíces y ramas mantienen unidos los diferentes mundos: el Asgard, el Midgard, Hel, etc. De su raíz emana la fuente que llena el pozo del conocimiento, custodiado por Mimir.
Así que bautizó Yggdrasil a la estrella y a los planetas los nombró:
1. Helheim, el Reino de los muertos.
2. Svartálfaheim, el Reino de los elfos oscuros
3. Niflheim, el Reino oscuro.
4. Jotunheim, el Reino de los gigantes.
5. Midgard, el Reino de los Hombres.
6. Vanaheim, el Reino de los Vanes.
7. Alfheim, el Reino de los elfos de la Luz.
8. Asgard, el Reino de los Dioses.
9. Muspelheim, el mundo primordial de fuego y hielo.
- Comunicaciones, transmita a la Base Lunar nuestras coordenadas y los nombres que he ingresado. No se demore, eh? -pidió secamente el capitán.
No le gustaban los "sudacas" y lo demostraba en el trato, pero no dependía de él tenerlos a bordo.
- A su orden -contestó el teniente Pancracio Farías.
"Que tipo jodido este rubio. Siempre nos ladra. Con los europeos y los norteamericanos no es así. Ya me tiene las bolas llenas." Pancracio hizo un recuento mental de todos las veces que el capitán se dirigió a los latinoamericanos abordo y siempre, siempre usó unos modos prepotentes.
"Que se vaya a la mierda". Pensó en lo que su abuelo le había enseñado, allá en la lejana Corrientes, mientras pescaban en los esteros del Iberá. Y procedió a modificar lo tecleado por el capitán Dagr Niflheim:
Estrella:
Tupá, el dios supremo.
Planetas:
1. Tatachina, la neblina primigenia.
2. Ñamandú, los vientos originarios.
3. Ñanderuguasu, Nuestro Padre Grande.
4. Yeguaka, diadema de flores y plumas.
5. Ayvú, la Palabra Creadora.
6. Ñanderu py'a guasu, Nuestro Padre de Corazón Grande.
7. Karaí, el poniente.
8. Yvy Tenonde, Tierra Primera.
9. Yvága, Morada eterna.
El teniente Farías sonrió satisfecho y pulsó "Enviar".