martes, 28 de agosto de 2007

Juan Radulfez siempre fue un miserable.
Hijo de padre desconocido, el típico pibe que torturaba gatos, reventaba a piedrazos los vidrios de los vecinos y cometía pequeños robos.
En una ocasión fue sorprendido por el dueño de una chacra empomándose una oveja y fue llevado de la oreja hasta la comisaría.
Su madre fue a buscarlo. Cuando iban por la calle "ancha"del pueblo, su madre le revoleó un alpargatazo por la cabeza. Juan lamiró fijo, aguantándose las ganas de llorar y siguió caminando. Esa misma noche se marchó.

Terminó en Ciudad del Este, Paraguay, contrabandeando baratijas y cigarrillos.
Volvió a los años, trabajando de mulo.
Se alojó en lo de unos paraguas, dealers que vivían en La Vera.

Un día, en pedo, violó y mató a una nena. Morochita, de ojos grandes y tristes. Como amenazó con denunciarlo, le pegó un tiro en la frente. Los vecinos lo descubrieron. Juan fue apaleado y apedreado.

Cuando despertó, estaba en un campo. Alerces y pinos se yerguían majestuosos. Se sentía observado. comenzó a caminar, sin rumbo fijo, siempre sintiendo una mirada sobre él.

Cruzó un cerco de piedra, viejo como la injusticia. La sensación de ser observado aumentaba.

Finalmente llegó hasta un antiguo cementerio.

"Te esperaba", le dijo una voz.

23 comentarios:

La Guatona Orgullosa dijo...

Uyy mostro, casi me pongo a parir en este mismo instante del susto!!!
realmente MOSTROSO

:: BajoYo :: dijo...

Maldita imaginación que sus relatos activan Don Mostro!

Gloria, the queen of machines dijo...

Mostro, he acá una pregunta ultra añeja: el hombre nace bueno y lo corrompe el medio o es por esencia un ser destructivo? Qué se debía hacer con nuestro personaje?

Bueno, al final, cada cual recibe lo que busca..

El Mostro dijo...

La Guatona Orgullosa, Amancay es un buen nombre. Espero que sea con salud y amor. Gracias por la visita!

El Mostro dijo...

Gracias Don Bajoyo. Son cosas que se me ocurren bajo los efectos de los rayos catódicos.

El Mostro dijo...

Gloria, usted piensa y repiensa, y luego se lamenta. No pienses tanto, el hombre nace bueno diria Rousseau, pero la mezcla de sandía y vino lo corrompe, o al menos le da gases.

peregrina dijo...

Mostro estamos en sintonía con el género del terror. Ahora esas palabras "te esperaba" me van a sonar diferentes.
Un beso!

El Mostro dijo...

Gracias Peregrina!

margarita dijo...

Sabes? Hay partes de lo que escribís que es como leerme... sólo que no me animo a postearlo
No encuentro un mail tuyo, el mio esta en mi perfil
x
M

El Mostro dijo...

Margarita, animate
mostro.mosterio@gmail.com

Franziska dijo...

Relato espeluznante pero he de decirte que yo estoy abiertamente en contra de la idea de que la maldad es una condición innata en el ser humano.

El Mostro dijo...

Igual yo, Franziska. Gracias por pasar.

mi despertar dijo...

Buen escrito y recien me levanto , me he despertado

BUDOKAN dijo...

Terrible relato, me ha atormentado por completo. La verdad que es usted un gran narrador. Saludos!

El Mostro dijo...

Gracias don Budokan! muy amable.

margarita dijo...

Gracias... ya veré.
Yo creo que todos tenemos las 2 caras, el bien y el mal. Solo si reconocemos nuestro lado sombrío podremos iluminarnos.

Arte Animal dijo...

Ey, feo el comentario... Igual, en Arte Animal tenemos mucho humor. Sabemos que fue dicho con buena onda.

A los demás los invitamos a pasar por el blog de esta gran artista que es: Sonia, la coneja

www.sonia-arte-animal.blogspot.com

El Mostro dijo...

Paso a explicar. Parece que hay una coneja artista y yo opiné que una coneja es muy rica con papitas y cebollitas. Saludos.

Lunita dijo...

che, cuando era chica aplastaba hormiguitas rojas con el dedo índice...
de aquí en más evitaré los cementerios...

El Mostro dijo...

Bueno Lunita, pero después se enderezó y fue una niña buena, seguro... Besos.

Lunita dijo...

mmm... las hormiguitas no dicen eso... jejeje

PISK BENTO dijo...

MMMMMMMMMMMMMMMMMM,bueno bueno

El Mostro dijo...

Lunita, las hormigas no tienen memoria, olvidan todo, excepto donde está la comida.

Gracias Pisk Bento!